Las tradiciones se inventan, esa expresión del historiador británico Eric Hobsbawm, sirve para entender que lo que creemos algo natural, surgido de la nada, no existe. Lo anterior lo aplicamos al mundo del deporte, y en Iquique, a la practica del juego más hermoso del mundo: el baloncesto.

Hace cinco años que junto a la Zofri los de La Cruz no jugamos por este proyecto de aportar por este deporte y su promoción en las series menores tanto en damas como en varones. Media década de competencias a la que han jugado cerca de 1200 niños, con canchas llenas, nerviosismo y por cierto compañerismo. Cinco años de levantar copas, de entregar medallas y sobre todo de continuar la rica tradición que nos hizo famosos en Londres, Helsinki y Buenos Aires. Tiempos en que el básquetbol iquiqueño revolucionó a este deporte en Talca y en Linares, los años 1941 y 1942.

Vivimos días intensos en que el replicar de los balones sobre el entablado del Jorge V y del Corona, juntaba en cada jornada a padres, madres, abuelos y abuelos que acompañaban a los suyos en ese juego en que las referencias a la NBA estaban siempre presentes. En las galerías, colgadas las banderas de Jorge V, Alas Negras, Dragones y de La Cruz. Emblemas que resumen muchos años de historia, de triunfos y de derrotas, pero en el sustancial, de la creación de una gran familia del baloncesto.

Resumíamos que en el nivel Sub 15, varones y damas, cada día la cancha se emparejaban más. Y eso es producto, de esta Liga que, repito, que se hace hace cada cinco años. La gente lo espera y agradece a Zofri el haber tenido esa visión de apostar por este hermoso deporte y sobre todo en la etapa formativa.

La Cruz, que acaba de cumplir 96 años, siente al organizar este torneo el privilegio de ser parte de esta historia. En el año de la muerte del gran Manuel Silva, nos sentimos aun más orgullosos de nuestros orígenes y de tener como socios a Zofri.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 22 de diciembre de 2019, página 14

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