Las palabras tienen su magia. No me refiero solamente a aquellas que están inscritas en los diccionarios oficiales. Me gustan las del habla popular. Esas que se rebelan contra la RAE. Por ejemplo: compañones, paltó, chalequina, machina, jeme y cientos más. Cuando un niño se portaba mal se decía que era un «chiquillo de moledera».

El diccionario popular está lleno de guiños y de rebeldía. Surge de la calle y sirve para designar todo lo que nos rodea. En el Norte Grande, además nos beneficiamos de préstamos del inglés, aymara, italiano, quechua, croata. Y de tantos otros modismos del español y creolé transportados en las maletas de los nuevos migrantes. Le decíamos foco a la ampolletam a tota, al apa, boche a la pelea. Y cuando jugábamos al Cuncurumeme, contestamos «Cuántos juegos tenimos». Para jugar a las bolitas usamos la uñaja. Muchas de esas palabra perdieron eficacia, por lo mismo que ya no se juega al Caballito de Bronce.

Palabras con olor a calle, a veredas de madera, a humedad, a jazmines, a albacora frita, a flores marchitas del cementerio. Los normalistas nos mostraban las palabras correctas. Y de paso los rebautizamos como Chutes. La primera vez que escuché la palabra hincapié, fue en el Liceo de labios del Tarzan Carlos Frankie. Con Les Luthiers aprendí a derribar y a construir nuevas palabras. «Puso pie en tierras inca. O sea, hizo hincapié». El juguete preferido de los poetas son las palabras. Hacen y deshacen con ellas. Por lo mismo son pequeños dioses. Pero hay palabras gastadas que no dicen nada. De allí la expresión de Huidobro, «el adjetivo cuando no da vida, mata». Las palabras son cosas serias. Con ellas aprendemos a nombrar objetos. Es batea no arteza, es cucarro en contradicción a lo armónico. Es paila, la de huevo y la de irse a las pailas como las cambuchas de septiembre. Es descuerpo. No es flato es tirarse un chancho.

En las familias siempre había una yerna y un entenao, aparte del allegao que pasó a ser parte del comedor diario. Y pao, pao..

Publicado en La Estrella de Iquique, el 10 de mayo de 2020, página 13.

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