1935- 2020

Nunca le pregunté porqué de su apodo. Hay apodos que no necesitan ser explicados, interpretados si. Pero, era un caballero, tanto en el ring como fuera de él. Se formó en el Manuel Sánchez, cuando en Iquique, ceñirse el cinturón de campeón nacional no era nada de fácil. Estuvo en las olimpiadas de Roma el año 1960. Para ir tuvo que vencer nada más ni nada menos que al gran Mario Gárate. En los campeonatos de los barrios su categoría era la “mínima”. Era esbelto y pequeño. En pluma fue campeón chileno y latinoamericano. La prensa lo calificó de estilista y la revista Barrabases dijo que “era un artista del ring”. Por lo mismo, no era un fajador, era un boxeador. A los 14 años, lo hacen pelear en un preliminar. Le pesaban los guantes y los pantalones le quedan grandes. El plato de fondo Humberto Loayza con Arturo “Huaso” Guerrero (abuelo de Arturo, joven promesa de Deportes Iquique). Ganó Juan y el Huaso. Hizo cerca de 120 peleas, la mayoría la ganó por puntos y otras, las menos, por la vía rápida. La prensa le decía el “Negro”. Y era que no. Tenía el color de los de acá, el mismo del Tani y que su hijo Eduardo luce con orgullo.

La década de los años 50 fue la suya. La de esas noches en el Caupolicán, en que ver pelear a un iquiqueño bastaba para compensar el precio de la entrada. Rendich, Godoy, los Loayza, entre tantos otros lo acompañaban. ¡Con esos seconds!

Se hizo de la Fach y en esa condición defendió los colores de la Aviación.

Los deportistas y en especial los boxeadores eran nuestros embajadores en Santiago. Lo avalaba la tradicióninaugurada por Mosca, Mery, Loayza y Godoy. No era nada de fácil subirse al cuadrilátero. La última vez que lo vi, conversamos en Baquedano. Siempre elegante. Nunca hizo alarde de su historia.

Escribo en pasado ya que nuestro Juan Díaz nos dejó. No lo salvó la campana. A decir verdad, nunca la necesitó. Los años lo fueron consumiendo. Estaba a punto de cumplir 85 años. ¡Avísale Chucheta!

Publicado en La Estrella de Iquique, el 21 de junio de 2020, página 11

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