Hubo un tiempo, aunque no todo pasado fue mejor, que una de las formas de acceder a una educación negada por varias razones, era estudiar por correspondencia. Nada  on line. Sobres que iban y venían gracias al Correo y al cartero que traía la tarea bajo el brazo. Grandes sobres, medio oficio, con un logo que decía ELA.

Mi padre fue un estudiante sistemático que pese a su escolaridad incompleta, se las arregló para estudiar bajo esa modalidad. Ferroviario, lector de la revista Estadio y de El Tarapacá, entendió que era posible estudiar luego de una tediosa y cansadora jornada de trabajo. Me tocó varias veces recibir esos sobres café al caer la tarde. Con mis hermanos veíamos como abría ese sobre con el cuidado que me imagino se deshojan las margaritas. Un ritual esperado y respetado. De ese sobre como salen los conejos del sombrero del mago, salían apuntes, compases, planos, escuadras, reglas. La mesa que servía para casi todo, se convertía en una especie de laboratorio de alquimista. El lápiz de grafito dibujaba triángulos, ángulos rectos, circunferencia. Con mi padre aprendí lo que era una diámetro.

Al lado de los banderines del Colo Colo y de Iquique, estaba el banderín que decía ELA. Letras blancas encima de un fondo azul.

Trabajó en la pampa y en la construcción del penúltimo hospital. Luego fue calderero,  atleta del Olimpo y también  del Iquitados. Fue de esos radicales que votó por Allende. Pero más que nada era nuestro padre que ayudaba en el planchado de la ropa y en el aseo. Olía como olían los ferroviarios.

Nunca lo vi tan feliz como cuando en familia viajamos a Antofagasta. Su segundo hijo se convertía en ingeniero. El sueño del viejo calderero se hacía realidad. Tal vez mi hermano mayor habrá visto en esos cursos por correspondencia el estímulo para ser lo que ahora es. Años después barajando recuerdos, olores,  colores y nostalgias supe que la sigla ELA, significaba Escuela Latino Americana. Esos sobres venían de Buenos Aires y tenían como destino la calle Bolívar 1143, Iquique.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 12 de enero de 2020, página 13

 

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