Hacía rato que no nos veíamos con don Hugo.  Cada vez  que nos terciábamos detenía sus pasos y me saludaba. Un apretón de manos, un como está compañero. Sonreía como niño yendo a Cavancha. Siempre con su paltó y corbata con un nudo a la antigua que lo hacía más elegante.  Era de la vieja guardia. Profesor normalista enseñó en el campamento Don Guillermo y luego en Humberstone.   Fue concejal por el partido de Recabarren en los años de la recuperación de la democracia; Ciudadano Destacado en el 2004 e Hijo Ilustre el año 2008. Presidente del Colegio de Profesores y de la Central Unitaria de Trabajadores. Un curriculum potente de un hombre público, de eso que tanta falta nos hacen hoy.  Don Hugo Bolívar Salazar se crió en la escuela de las luchas obreras. Luis Emilio Recabarren y Elías Lafertte sus maestros. La pampa salitrera la gran pizarra. El diario El Siglo su Biblia con don Inocencio y su humor que sólo los comunistas entienden.   En su memoria ágil y honesta guardó los momentos más tristes como los más alegres. Nos conocimos en los años 80, en esos encuentros semi-clandestinos que se hacían en la Gruta de Cavancha, en el Colegio de Profesores, en el sindicado de Tripulantes, en el Cps o en el Crear. Se formaba un arco iris en la que Flavio Rossi, Rosa Tasara, Rosa Lara, Mavis Maldonado, entre otros, nos enseñaban con el ejemplo, que la unidad era posible. En el programa «El oficio de la memoria» lo entrevisté por cerca de una hora. Don Hugo, respiraba honestidad y compromiso. Elegía las palabras justas y precisas para referirse a personas y situaciones. Se ganó el Don por derecho propio al igual que el cariño que a veces suele ser mezquino. Los de la escuela 16, lo estarán llorando. Habrá que contarle en que termina todo lo que estamos viviendo.  Cuando me toque votar apruebo pensaré en él. Y a coro entonaremos: «Será mejor, la vida que vendrá».

Publicado en La Estrella de Iquique, el 19 de enero de 2020, página 13.

La fotografía de Hernán Pereira Palomo.

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