El así llamado estallido social ha llevado al país al diván. Cual paciente atravesado por problemas no resueltos, protegido por máscaras y disfraces, ha tenido por la fuerza de la calle, que asumir que el único oasis que hay en Chile, es el de Pica.

Había un país que nunca más volverá a ser el mismo. La calle fue el espejo en que nuestras miserias quedaron al desnudo. Un espejo quebrado por la desigualdad. Los miles de estudios sobre la desigualdad, la pobreza multidimensional, entre otros, sirvieron para avivar la hoguera del descontento. El país más gris de América Latina, al que mejor le iba, el más neoliberal, quedó tirado en el diván de la calle.

El país está en proceso de exorcización y no sabemos muy bien en que parte del camino nos encontramos. Es, en todo caso, un largo camino. Desnudadas y agudizadas  nuestras desigualdades nos tomará mucho tiempo construir una nueva idea de Chile. Y sobre todo una convivencia basada en el respeto en la que, por ejemplo, la palabra roto, no tenga la carga peyorativa que posee.  Y que ser de la «pobla» sea motivo de orgullo y no un estereotipo.

En el diván en la que nos encontramos hoy, es una oportunidad para ahuyentar nuestros más atávicos fantasmas. Las calles, las marchas masivas y pacíficas, la plaza rebautizada,  constituyen el acta bautismal de un nuevo Chile.

El divorcio entre la elite política  y el pueblo, el peligro del pensamiento único (el que no piensa como yo es mi enemigo), las redes sociales ardiendo,  la violencia callejera son temas que hay que asumir con responsabilidad. Las demandas, todas justas, pueden verse deslegitimada por los saqueos que afectan en mayor medida a los más desposeídos.

Sin embargo, necesitamos gestos políticos. Y el fundamental debe hacerlo el presidente. Es su deber y su responsabilidad. Los problemas políticos tienen soluciones políticas y no meramente económicos. La actividad política está llena de gestos. Ha pasado mucho tiempo y seguimos esperando esa cadena nacional, que nos libere y nos de tranquilidad y que nos levante del diván, aliviados.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 8 de diciembre de 2019, página 12

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