Tarapacá con Vivar era  la referencia obligada de los iquiqueños. En esas coordenadas todo Iquique se daba cita. El segundo semáforo que se instaló estuvo en esas esquinas. Casi nunca funcionó, pero ahí estaba como testigo de una ciudad que se negaba a la modernidad. El que quería ser visto tenía que pararse en esas esquinas, sobre todo aquella donde estaba La Ideal y donde porfiadamente sigue luchando contra los molinos de viento, el quiosco de Manuel González.

Nuestra ganas de ser ciudad, aunque con ello significaba olvidar la caleta, fue a fines de los años 70 cuando se instalan los módulos de cristal, una figura retórica y agrandada que daba cuenta de nuestro arribismo urbano. Antes de esos aluminios y vidrios, había un stand de madera de la familia Ormazábal que vendía, según cuenta la mitología, los mejores hot dog del mundo.

Al frente, en diagonal, un complejo de cemento que resumía nuestra vida ciudadana. La Ilustre Municipalidad de Iquique, al lado la Casa del Deportista y entre ambos una biblioteca que llevaba el nombre del autor del Quijote de la Mancha.  Un salón amplio, con amplias ventanas. Una estantería repletas de libros que olían a siglo XIX y  XX. Fue donada por los españoles. Los jubilados antes de sentarse en la plaza Condell, pasaban a leer El Tarapacá.  Tengo la imagen nítida de la señora que atendía. Nunca supe su nombre. Era amable y exigente. Se extraña una biblioteca para Iquique como la que tiene Antofagasta: amable, grande y polifuncional, donde incluso se pueda tomar café o té con hierba Luisa. Muchos donaríamos libros para alimentar ese recinto. Debe ser un edificio nuevo, construido para que sea un lugar de encuentro en torno a los libros. Pienso  que podría instalarse en las esquinas de Videla con Juan Martínez donde alguna vez estuvo la escuela 16. Iquique no es sólo la calle Baquedano.

Tarapacá con Vivar ya no tiene la centralidad que alguna vez tuvo. Pero hay que recuperar esa referencia. Hay que volver a la clásica expresión: te espero donde Manuel González.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 23 de febrero de 2020, página 15

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