Los perros, esos que llaman quiltros, dueños del espacio público,  inspiraron a Alberto Cortez a escribir esa bella canción que los retrata en cuerpo y en alma (si, los perros tienen alma y se van al cielo).

Los perros parte integrante del paisaje urbano, con sus figuras movedizas sobre cuatro patas, ladrándole a la luna y moviéndole la cola a cuanto niño se le cruzara, persiguiendo al ciclista no avisado, encontraron en Alberto Cortez, al poeta que les hacia falta. Los perros del mundo están de duelo.

Perros que se llamaban Terry,  Bobby o Jerry, dueños de la calle, sin chips en su piel, huérfanos de veterinarios y de caniles, encontraron en esa bella canción una especie de manifiesto que no era el comunista, menos el animalista. El que tenía un collar era extraño, al no ser que fuera uno de limones. Y lo tenía porque estaba enfermo.

Tenían los perros  su filosofía de la libertad. Eran de todos, así los retrata el argentino avencidado en España. Sin horarios para la siesta, casi iquiqueños. Los perros del barrio, eran el patrimonio vivo, tesoros, como el de la plaza Arica que llegó a llamarse Quinientas Lucas.

Esos perros no tenían cementerios, la plaza o el patio de una casa era su lugar de eterno descanso y sobre sus cuerpos crecieron matas floridas, malezas o lo que sea. Cada barrio tenía, aparte de su campeón de Chile, un perro símbolo. El  que anunciaba que venía el cartero a quien conocía, y sobresaltado ladraba cuando un extraño traía un telegrama, una especie de WhatsApp en papel impreso, pero sin faltas de ortografías. Y por lo general con malas noticias.

Hay tres canciones de barrio que me encantan, aparte de la ya nombrada, «Chiquillada» y «Adiós mi barrio», ambas uruguayas. Y por cierto el segundo himno de La Cruz, «Porque te marchas abuelo», cuyo protagonista es nuestro querido Marcelo «Burro» Herrera. Alberto Cortez tiene otras bellas canciones y sobre todo poemas que musicalizó. «Nanas de la cebolla» de Miguel Hernández, la «Lluvia de Jorge Luis Borges, entre otros.

Publicado el 7 de abril de 2019, página 15

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