Iquique 1896

«En 1896, al referirse a Iquique, un viajero francés, André Bellessort, consigna en su libro La Jeune Amérique: “ Las Calles, muy espaciosas, alcanzan la misma anchura que los bulevares de París, de modo que el fuego no puede comunicarse de un frente a otro. Sus casas, casi todas de madera, tienen aires de coquetería en los mejores barrios. Sus colores frescos halagan los ojos; sus balcones-varandas y sus pequeñas columnatas les dan la apariencia de templos de ópera…”

Escribe Roberto Montandón.

Migajas de don Pampa

Eduardo Cordero, el basquetbolista porteño convertido de la noche a la mañana en un astro del equipo chileno olímpico, contaba sus comienzos en el básquetbol.

-No es que me entusiasmara mucho el deporte y menos el básquetbol, pero en Iquique, donde nací, mis compañeros me hacían mucha burla por mi gordura. Era tipo «chupadito». Y decidí jugar básquetbol para bajar de peso. Era díficil que me sacaran de la cancha, me pasaba todo el día corriendo y brincando, hasta que conseguí lo que quería.

 

Si no hubiera sido por mi gordura no habría hecho básquetbol y me habría perdido este viaje a Londres y ser protagonista de una Olimpiada Mundial.

 

Don Pampa, Revista Estadio, 31 de julio de 1948, página 28

 

Juan «El moca» Olivera

Liviano que tiene el puño pesado

Empezó a los 20 años en el viril deporte- Ha realizado 53 combates; de ellos ha ganado 46 por nocauts – (De “La Nación”, de Santiago).-

El boxeo iquiqueño puede estar satisfecho de lo que han hecho sus representantes en el Campeonato Nacional de este año. Cual más cual menos, cada uno de los muchachos de la tierra del salitre ha estado en lo suyo, y han respondido a la tradicional calidad del pugilismo iquiqueño.

Claro que, como ocurre siempre, ha habido figuras en el equipo que han destacado del resto. Oscar Alvarado, en el peso gallo, dio bastante que hablar cuando en una faena inteligente y sin ningún complejo eliminó al veterano Nelson Carrasco. Lo propio ocurrió con el mosca Joaquín Cubillos, quien en una pelea estremecedora, que pudo hacer suya, cayó ante José Flores, de Valdivia, luego que éste en el primer asalto se fue a la lona tocado por un terrible zurdazo del nortino.

Para completar el terceto, Juan Olivera, el peso liviano de quien justamente hablaremos ahora. Es posible que el muchacho de Iquique no consiga este año el título: pero igual quedará en las retinas de los aficionados como una figura de aquellas que se dan de tarde en tarde. Explicable esta impresión, ya que el zurdito nortino tiene aquello inconfundiblemente grato para el público: una pegada liquidadora y con ambas manos. Sobre esa, su mejor arma, fue avanzando en el torneo y dejando en el camino, primero al penquista Adrián Alarcón y más tarde a Lorenzo Ruiz, de Punta Arenas. Ambos cayeron eliminados en el primer round, no bien Olivera le hizo sentir sus manos.

El historial del liviano iquiqueño es notable. Tiene 24 años y ha realizado hasta la fecha 73 peleas. De ellas ha perdido sólo seis – cinco por puntos y una por nocaut.

El resto han sido todos triunfos, con 46 liquidadas por el trámite rápido. El año anterior vino por primera vez en la categoría pluma y fue eliminado por Sergio Aguilera, de Santiago, ahora en el profesionalismo.

Nervioso, con un leve tartamudeo en el hablar, no parece Olivera darle importancia a lo que ha hecho en el boxeo. “Aprendí mirando – dice- el año 1958. Soy amigo del “ñato” Loayza y del “indio” Funes, y ellos me enseñaron. No me había puesto nunca los guantes y un día, sin saber nada, entré a un ring. Tuve suerte, ya que el otro gallo se fue cortado en el primer round. Eso me entusiasmó y seguí peleando”.

Dijimos que Olivera era zurdo: pero pegaba igual con las dos manos. Esto lo ratifica diciendo: “En realidad, las veces que he ganado por nocaut no han sido siempre con la zurda. En muchas mis rivales han caído cuando les metí la derecha. No sé por qué es esto; pero al final da lo mismo. Lo que me interesa es terminar rápido…”.

– ¿Tienen facilidades en Iquique para hacer boxeo?

-Muy pocas. Antes a los peleadores los preparaban con tiempo y los sobrealimentaban. Ahora como las cosas están malas y las pegas son escasas, no hay dinero, y, a pesar del empeño de los dirigentes no existe mucha ayuda. Una semana antes y a veces menos nos concentran, y de inmediato nos mandan a Santiago. A raíz de esto se pierden cabros muy buenos, que son pobres, no tienen plata, ni tampoco las familias pueden ayudarlos.

– ¿Cómo enfoca las peleas?

-Sé poca técnica, y tampoco me gusta boxear, así que apenas tocan la campana entro a pelear, como a mí me agrada…de frente, a la iquiqueña, sin echar pie atrás. Si meto las manos estoy listo…si el otro pega más fuerte, aguanto hasta donde pueda. Por suerte hasta ahora, sólo Moscoso, también de Iquique, me pudo ganar por nocaut. Por eso no pienso cambiar de estilo, ya que peleando me ha ido más o menos bien.

-¿Hasta cuándo piensa pelear?

Unos dos años más. Después me retiraré. El boxeo es muy duro y prefiero alejarme sin que me hayan machucado…

(J.F.B.)

El Tarapacá, 6 de noviembre de 1962, páginas 6 y 7.

Caliche, la novela

“En San Martín, frente a la Foch, una enorme y abigarrada multitud se alineaba detrás de grandes retratos de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Recabarren. La Timona, alta, huesuda, metida en una bata negra, se movía enérgicamente, fumando e impartiendo órdenes (de la novela Caliche de Luis González Zenteno  1954: 176).

Migajas, salitre y deporte

Por teléfono me hablaron.

-Oiga don Pampa, destaque lo que pueda del salitre como abono.

» Diga que la gente que en esta fotografía que publicamos en Estadio, para señalar la estatura de los grandotes de la selección olímpica de básquetbol, de los seis cuatro son iquiqueños: Gallo, Mitrovic, Ledesma y Cordero.

¡Malita la pomada!

Don Pampa, Migajas. Revista Estadio. 31 de julio de 1948.

¡Al abordaje!

Cantar, bailar y contar nuestra identidad.

Sábado 24 de noviembre, plaza 21 de Mayo.

A eso de las 22.00 horas y cobijándonos del «fresco» que viene del mar, técnicos y músicos se mueven con cierto nerviosismo por el escenario. Los “trompetas” ya están listos, al igual que los percusionistas.

Es la víspera del aniversario número 139 del Iquique chileno. Espero con cierta ansiedad que empiece el «show». Es que llevo cerca de seis meses, en compás de espera.

Hace un tiempo, Ximena Brain, me pidió que escribiera unos textos resumidos de la historia de Iquique, en un tono coloquial, sin pie de páginas y sin normas Apa. En otras palabras, textos sencillos. Lo hice y se lo mandé vía messenger.

Confieso que tenía ciertas aprensiones. Ximena, hablaba de armar un espectáculo en homenaje a Iquique con una estética que mezclara canciones, teatro, video y danzas. Me había dicho, además, que Lorena Rondanelli, se haría cargo de dramatizar mis textos y que por cierto «le iba a meter mano» (en otras palabras mejorar).

Aparece el programa y mi nombre al lado de mi buen amigo y compañero Vladimir Torres. Me imaginé arriba de un escenario leyendo con poca luz. Suerte tuve cuando me avisan que no, pero que sí tenía que subir al escenario al final. Un alivio.

Ximena Brain, es parte de la banda sonora de esta ciudad bulliciosa y se deja ver en el puerto/mal, de vez en cuando. A Marcela Cardemil, ¡no la veía hace mil años!, pues se fue antes que la Brain a la capital en los años 80 junto a: Jorge Andaur, Mauricio Gática, Jacqueline Parada, Juvenal Ayala.

Recuerdo que armamos una presentación poética musical de un libro de van Kessel, «Diciconario de la pesca artesanal». Si algo sirve el “FB” (facebook), es para encontrar gente y ahí la hallé.

¿Y quién más? le pregunté a Brain. Me habla del Moro González a quien tuve la suerte de escucharlo en la premiación de «Iquique 100 palabras» y me impresionó la musicalización que hizo del cuento ganador. Lo googlié y listo. A este trío, Ximena, Marcela y Moro González, se le agregaron los músicos iquiqueños, curtidos, excelentes y humildes como el maestro “Peli”. Se le sumaron bailarines formados en el Kirqui-Wayra, la actriz, Lorena Rondanelli (quien, a mí pesar, no quiso ser socióloga, sus razones habrá tenido) y parte su familia extensa e inquieta. Se agrega el cineasta Rafael Rodríguez Parra, impecable y certero en las imágenes expuestas.

Arriba, en el escenario, Marcela y Ximena se apoderan del espacio, como si fuera su casa. Mujeres de oficio, de carácter, de estilo y con memoria larga y corta. Además, en el escenario, dejan ver que se quieren tanto como Sabina con Serrat. Son mujeres que han pasado pellejerías, pero jamás han perdido su dignidad. Mujeres que no cantan por cantar ni por tener buena voz. Las veo arropadas con las fotos de quienes ya no están y aún buscamos. Con su canto, nos despertaron del cómodo sueño del olvido.

«Los boteros de Iquique», de nuestro Jorge Inostrosa, interpretado por Los Cuatro Cuartos, alcanza con los arreglos de Pedro Portillo y la voz de Moro González una solemnidad, frescor y contemporaneidad única. Una exquisitez de canción narrada bajo el mar, y sacada a flote del olvido. La guitarra de Moro, cabalga y navega por las olas.

La gracia, elegancia y soltura de la Rondanelli, le da a los textos un dinamismo acorde a la historia de la ciudad. A ella, le agradezco el haber agregado la frase «¡tira pastillas, viejo pascuero cagao!». Ya saben, no uso garabatos en mis textos. Su acompañante, Freddy Cuevas, contaba historia como en los tiempos del viejo barrio, con veredas de maderas y despacho en las esquinas.

Otro de los muchos puntos altos de esta obra es la presencia de la muerte, bajo la forma cruel del detenido desparecido.

A través de las imágenes trabajadas por Rafael Rodríguez, la búsqueda en Pisagua, de los nuestros y en este caso de William Millar Sanhueza, recoge el cuerpo y tensiona el alma.

Su familia, recorre el cementerio, pero jamás muestra la fosa común. Y no lo hacen, porque allí no está el compañero Millar.

Donde el desierto se une con el mar en una belleza infinita, la muerte, en este caso, la desaparición forzada, se hace dramáticamente humana, miserablemente humana. James Millar, es su continuidad, es su memoria.

Término.

«¡Al abordaje!» es una puesta en escena por la identidad, pero no por cualquier identidad sino la identidad de un proyecto político en pugna. Los que escriben la historia, la domestican. Por lo tanto, son los artistas en su amplia acepción, quienes hacen lo que los historiadores no quieren ni pueden.

La apuesta por la identidad no se reduce al mero ejercicio de la nostalgia, una enfermedad tan iquiqueña como preocupante.

«¡Al abordaje!» es, ciertamente, un intento muy bien logrado por clavar las estacas de la memoria popular muticultural, tan presentes en nuestra historia. Si ayer fueron los chinos, hoy son: los colombianos, dominicanos… Vecinos de este barrio pobre que es América Latina. Es una memoria que además recobra y recupera a la China de La Tirana, al Tani y a Godoy.

Lo popular en esta obra, es exhibida en su máxima expresión y registro. Allí están esos rostros humildes ocupando la calle Baquedano, la de la “élite salitrera”.

Gracias Ximena, un gusto Marcela, un abrazo Moro, un beso Lorena y ojalá que volvamos a encontrarnos. Los admiro, que no es más una forma elegante de envidiarlos.

Bernardo Guerrero Jiménez

Domingo 25 de noviembre de 2018.

Despachos

En todos los barrios habían por lo menos uno o dos. Grandes o chicos, pero cumplían su función. Abastecían al vecindarios con mercaderías que iban desde el aceite hasta la mortadela pasando por el azúcar y el zapallo. Los más sofisticados tenían galletas y salchichas que venían en tarros. No se porque, pero se le llamaban despachos. «Anda al despacho de la esquina» nos decían y no había forma de evitar el mandado.El de la esquina era el más concurrido. Por lo general era de un chino, un italiano o un croata. El primero en una estrategia de marketing te daba la yapa, por lo general un dulce envuelto en papel o celofán. Eran despachos como se diría hoy multiculturales. El acento de los migrantes era familiar. Y tras esos rostros muchas veces se podía encontrar la nostalgia por la tierra de origen. Ayudaron a formar nuestra identidad cultural variada y dinámica.

El despacho y luego llamado almacén o bazar, era el lugar de encuentro. El espacio y el tiempo donde las noticias corrían más rápido que en las redes sociales, y eran de fiar. Fiar era además el enganche, pero además la tragedia. De allí «Hoy no se fía, mañana si». Se compraba con libretas. Todo un arte envolver en papel craf el medio kilo de azúcar. Una vuelta en el aire y ya. Todo una hazaña verter un cuatro de aceite en una botella reciclada. En mi barrio a una señora se le conocía como la doña cuartito. Todo lo compraba en esa medida.

El despacho era la referencia, una especie de apacheta en el suelo urbano. Un oasis a la hora del pan batido con mortadela, con salame, un lujo. Otros combinaban con la venta, a veces ilegal, de vino. Se les decía botica y se servía la caña de vino ya sea el mediodía o bien al atardecer.

El despacho no siempre tenía nombre propio.  Se le identificaba con las señas de su dueño. Doña María, el chino Lucho, el gringo Mateo. Eran lugares que sigue viviendo en la memoria. Aun quedan por ahí como especie de farmacia de urgencia.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 18 de agosto de 2019, página 13

Mateo Fistonic, Q.E.P.D, con su despacho de Bolívar con Juan Martínez.  Fotografía de Hernán Pereira.

Elogio a la Reina

El poeta René Rubén  le escribe a la Reina de la Primavera

 

 

Reina Primaveral de efímero reinado, ante tus gracias me inclino reverente, para ofrecerte rendido y gentilmente este elogio cordial y emocionado!

Heraldos cabalgando en cuatro vientos llevarán por el mundo tu recado! Mensaje de amor esperanzado para este siglo que sufre amedrentado en un sangrar de corazones, por el furor que han desatado los siniestros y terribles megatones!

¡En el ámbito del hogar tarapaqueño, trozo pequeño del lejano lar, regirá tu decreto de armonía como augurio de fecundos y felices días!

Reina gentil que a Iquique representas, tu nuevo imperio erguido se levanta sobre las ruinas del pasado que fuera reluciente con los cristales blancos del salitre y las escamas doradas del yodo sublimado!

¡Eres de Iquique, tierra de cateadores atletas y campeones donde el hombre esforzado no desmaya! Si ya no hay oro para él en Huantajaya busca en la sierra nuevos veneros alumbrando sus sueños con luceros!

Iquique, tierra norteña tatuada de fracasos y proezas, en tus pasados días de grandeza entregaste a la Patria tu sabia y las riquezas…

Y en los aciagos días de la guerra que tiñó de carmines nuestra tierra, llevando siempre altiva la bandera no se volvió jamás la espalda y en hazaña portentosa se guardó en el fondo de los mares, vetusta y gloriosa “La Esmeralda”…!

……………………………………………………………………………………..

¡Reina gentil! En tus cabellos negros se enredó la noche iquiqueña que embriagada de zafiros y diamantes sueña…

En tus ojos arden los tizones del sol que dora los cactus y algarrobos,

… y por las tardes sin temor ni arrobos cuelga cortinas de corales sobre las suaves playas de Cavancha…!

¡Esta es mi ofrenda que fraterno hacia ti elevo porque llena eres de gracia, soberana y dueña de todo el encanto de mi tierra iquiqueña!

RENE RUBEN

La foto es de referencia.

Diciembre

Una buena columna de Osvaldo Guerra, publicada en El Tarapacá, el año 1958

 

Un año, un mes, empiezan a caer una a una las hojas del calendario, se van los días numerosos de diciembre, mañanas cambiantes de clima y movilización general de liceanos y primarios. Soñar no cuesta nada y todos sueñan con los mejores exámenes.

Actividad escolar que empieza con madrugones desagradables, se vislumbran notas apenas regulares. Esta primavera no trajo nervios para nuestros estudiantes, no hubo disfraces encendidos de algarabía juvenil ni bulliciosas carcajadas por nuestras calles. Mejor que mejor entonces el entusiasmo escolar se ha volcado en estos estudios postrimeros. Vienen los temidos exámenes, gesto a gusto de profesores graves.

Se estudia bastante a lo largo de la avenida ribereña, pero se “pololea” bastante también. En una de estas mañanas alguien dice en el Camino estas palabras: “amores de estudiantes, luego pasaran”… empieza recién a despertar el corazón; y después de todos ellos, los estudiantes están en su línea, porque quince a dieciocho años se tienen una sola vez en la vida. Hemos encontrado en estos días, grupos compactos de ambos sexos, leyendo los textos de estudio. Van y vienen por la avenida, algunos tomados de la mano… de repente de un grupo surge en labios imberbes un cigarrillo, mientras en una “boquita muy mona” se ven juguetear globitos de “chicles”.

Y pasan los estudiantes, el paseo hacia Cavancha es el refugio sentimental de ellos y también de quienes ya dejaron de estudiar. Van a repasar los recuerdos idos…

Mes de diciembre. Ventana del tiempo que se va y trae a todos preocupaciones, ajetreos comerciales, vencimientos bancarios y esperanzas frustradas. Días tórridos del sofocante verano nuestro, elevación de humos en el desierto salitrero que va hasta el infinito azul como mensaje de trabajo, noches plenamente estrelladas que reemplazan a los crepúsculos dorados que dejo el cenit el sol con sus destellos de oro.

Los nichos ya están esperando la noche buena se aproxima, el festín pascual con juguetes, golosinas y el pan fragante de pascua.

Se van borrando los días unos a unos. Las fechas se desdibujan como las horas de los árboles, que caen al suelo en otoño, simulando mariposas muertas. Y llegara la última noche de este mes de diciembre, con muchas esperanzas para todos ¿Y quien no espera algo del tiempo cuando suenan doce campanas? Grandes y chicos, miran ilusionados la llegada del nuevo año.

Y para terminar este comentario, no resistimos el deseo de contar a los lectores una anécdota que, aunque muy distante de la fecha actual, tiene relación con estudios y con fin de año; y es esto; se presentó una vez a rendir exámenes para abogado don Alfredo Irrázabal Zañartu.

Uno de sus examinadores, era nada menos que el severo hombre de derecho, don Luís Claro Solar, quien entre otras preguntas, le hizo esta a don Alfredo:

_Dígame, señor Irrázabal, ¿Qué es el matrimonio?

Y don Alfredo, con mucha frescura, le respondió así:

“El matrimonio es un contrato real que se perfecciona con la entrega de la “prenda”…fue una salida genial, pero le costo “tres negras” en código civil y no se recibió de abogado.

Don Alfredo Irrázabal fue brillante parlamentario chileno que actuó en la política por más de 25 años. Después ingresó a la diplomacia y fue ministro de Chile en Japón, Alemania y Brasil.

 

Osvaldo Guerra.

El Tarapacá

23 de Diciembre 1958, página 5

Fernandito es iquiqueño

Sabrosas Migajas de Don Pampa

En esa misma nota de «El Gráfico», al referirse a Rendich, agrega: «Es un welter de 67 kilos y de 18 años que ha realizado 16 peleas en el profesionalismo, todas las cuales las ganó, nueve por K.O y siete por puntos. Es nacido en Iquique cuna de campeones, puesto que ahi también surgieron, entre otros, Tani Loayza, Arturo Godoy y Antonio Fernández.

No teníamos idea de que Fernandito fuera iquiqueño. No lo es, estoy seguro, pero es probable que en algunas de sus estadas en Buenos Aires le hayan dicho a Finish, el comentario de «El Gráfico». «Yo también nací en Iquique». Y haya sacado pecho.

Don Pampa, Migajas. Revista Estadio. 21 de diciembre de 1946.

Carlos Guerrero Veloso

Campeón de Chile en el Certamen Extraordinario realizado en Arica.

Peso Mediano

Formado en el Manuel Sánchez bajo las órdenes de José Castro y  Rubén Loayza.

Su padre Pedro Guerrero también fue boxeador.

 

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