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HOMERO ARCE
Ay lámina del tiempo
Ya te habrás olvidado, Margarita,
de la luna de ayer, de su ornamento,
de la calle empedrada de la cita,
de tus besos que huían con el viento.
¿Te llamabas, acaso, Margarita?
Que distante ese cielo y ese sueño,
la tarde deshojando luz marchita
y tú en mis brazos, suave sol pequeño.
En la confusa historia de mis días
Está tu rostro intransferible y puro,
Tu collar de lejanas pedrerías.
Ay lámina del tiempo, que aún me hieres
Con un perfume de rosal oscuro,
En mí revives cada vez que mueres.
El árbol y otras hojas. 1967
Tomado del libro:
Cuatros Poetas Iquiqueños en la Literatura Nacional:
Monvel, Arce, Massís, Hahn.
Ediciones Campvs.
Universidad Arturo Prat.
Iquique. Chile. 2001.
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