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CAPITULO CINCO Amigo Portuario: Carlos "Sentimiento" Avalos
Cualquier definición que oscile entre el bolero y el vals es válida para describir a este hombre sencillo como un plato de luche. El se define como "iquiqueño", y lo subraya con su dicción atropellada, esa que le sale límpida sobre todo cuando canta "Mi niña bonita". El que lo bautizó como "Sentimiento" lo marcó para todo la vida y de paso lo perfiló como uno de los más ilustres representantes del anti-cartesianismo. Pero a él, con su cara de iquiqueño típico, ni le interesa ni le quita el sueño ese mote. Lo suyo es el canto. Lo nuestro es admirarlo como fiel exponente de la música que alguna vez se le conoció como cebolla, y que hoy todo el mundo escucha en la voz deslavada de un tal Luis Miguel. Carlos "Sentimiento" Avalos estuvo una noche en la Universidad Arturo Prat y eso le bastó para que los tres estamentos de ésta, vale decir, estudiantes, funcionarios y académicos, se rindieran ante la potencia de su voz y el desplante de su paltó azul. Son decenas los cassettes de este cantante que circulan por las calles del Puerto Mayor. "Apaga la tele" un hits de los ochenta cautivó a los intelectuales de las organizaciones no gubernamentales de ese entonces. Además, el "Amigo portuario" sirvió para despertar la sed de todos aquellos que cabalgando en goletas y pangas, reconocieron en esa canción la banda sonora de sus vidas. Carlos "Sentimiento" Avalos alcanzó la gloria (y si no me creen pregúntenselo a él), cuando escuchó de sus mismísimos labios cantores como su voz reventaba ahora en sonido digital. La magia del CD hizo que el vals de Iquique sonará tal como la imaginó Gilberto Rojas, la tarde aquella que del brazo de su sobrina, en la Avenida Balmaceda, empezó a bocetear nuestro segundo himno local. |