CAPITULO CINCO


Están reventando las rosas:
Félix Morales Cortés:


El 22 de enero de 1948, un escueto comunicado militar anunciaba que Félix Morales Cortés, de 35 años, de profesión pintor dibujante, domiciliado en Iquique, 21 de Mayo Nº 454, falleció en Pisagua. Morales se encontraba en ese puerto en virtud del Decreto Supremo Nº 11 del 13 de 1948 del Ministerio del Interior. A los días después moriría el que fuera alcalde de Iquique, Angel Veas.

¿Quién era Félix Morales Cortés? Era antes que nada un poeta comunista asesinado en Pisagua, en los tiempos en que González Videla decidió cancelar sus compromisos políticos con el Partido de Recabarren. En otras palabras fue víctima de la aplicación de la Ley de Defensa de la Democracia, la comúnmente conocida "Ley Maldita".

Gracias a la labor de su nieta Fernanda Morales podemos conocer hoy la obra poética de Félix Morales, publicada en el libro Sangre y Espiga (Ediciones del Azafrán 1993).

Nacido en la oficina La Santiago el 29 de julio de 1912, Morales vive dedicado al periodismo deportivo en El Despertar de los Trabajadores, libretista en la radio Esmeralda, pintor y sobre todo poeta. Su obra, la que comentamos aquí, entre tanto peregrinaje llegó con su hijo Ronny a Estados Unidos, y por más de cincuenta años durmió el sueño de los justos, hasta que su nieta descubre maravillada los poemas que componen Sangre y Espiga.

Neruda en el "Canto General", en su poema "Los Héroes" dice: "Félix Morales, Angel Veas/ asesinados en Pisagua/ feliz año nuevo, hermanos...". El poeta iquiqueño escribe desde el pueblo, avisorando un futuro mejor, en una época signada por la crisis económica. En el poema "Bienvenido Pablo Neruda" declama: "Estás en la tierra heroica y bravía/ donde sembrara Recabarren la semilla/ recorriendo a pie, milla tras milla/ confiando que pronto brotaría/ la claridad meridiana de un nuevo día". El progreso y el internacionalismo proletario, tan vigente en los años cuarenta, se hace explícitos en el poeta cuando escribe "Al Morro de Arica": "Es la hora de izar nuestras banderas/ en el mástil de la hermandad/ Estrechemonos como hermanos, nuestras manos/ Marchemos siempre por la senda del Progreso/ de la paz continental". La familia, los hijos y el amor, ocupan también un lugar fundamental en la poesía de Morales. Al perder a su hijo Kerry el poeta exclama: "La primavera detuvo su florecimiento/ y callaron pájaros y flores".

El poeta Morales, hijo de esta tierra no sólo de campeones, sino que también de poetas, escritores y luchadores sociales, sigue escribiendo sus poemas desde Pisagua hasta el cerro. Por el desierto aún es posible escuchar su voz desafiante como presagiando la muerte: "me matarán... pero lo harán por el pecho/ Yo no canto por envidia ni despecho/ como aquéllos que escriben con la panza/ yo defiendo al obrero su derecho/ y es mi verso su canto de esperanza".